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01 February Dormir para olvidarQuedan pocos minutos para aterrizar en Barajas y anuncian las puertas de embarque de todos los vuelos conexionados. Bueno, ”todos” excepto el mío. La azafata me confirma que por el retraso del vuelo actual he perdido mi conexión. Aterrizamos y me dirijo al mostrado de Iberia. Para empezar me informan que no hay más vuelos en el día a Zaragoza y que desconocen el paradero de mi maleta. Comienza el maratón de llamadas persecutorias para localizar a la susodicha. Sección “Titanic”, sección “Rodillos”, Responsable de cintas, Departamento de carga, Departamento de distribución, etc… En vista del fracaso de sus llamadas, el operador de Iberia realiza un retrato robot de mi maleta, como si estuviera en Comisaría denunciando la desaparición de un familiar. Envía la descripción a los departamentos correspondientes, y a mi me envía a la espera a una cinta desolada en la otra punta de la T4. El tiempo pasa lentamente y ahí no aparece ni Blas. Me dirijo al mostrador de Iberia más cercano a la cinta. Pregunto por mi maleta, y otra vez de nuevo, ronda de llamadas. Tras tres llamadas a departamentos varios, me indican que han localizado unos palos de golf. Por enésima vez describo con paciencia mi troley azul marino, y confirmo que los palos de golf NO son míos. Minutos más tarde me arrepiento de esa decisión, al menos con los palos podría desahogarme y hacer algún pequeño destrozo…. Tras una hora de espera en la cinta, ¡apareció mi maleta! No en la cinta que me indicaron, pero sí en una cercana como parte del equipaje de un vuelo procedente de Bruselas. Iberia se hace cargo de la noche de hotel en Madrid y del trasporte. Me monto en el microbús del hotel, con un niño literalmente cagado. Quince minutos aguantando la respiración hasta llegar al hotel. Llegamos al hotel. Debe de tratarse de un hotel temático de los años 70, porque sino no entiendo el ambiente casposo con las cuatro estrellas de la puerta. Llego a la habitación. La ambientación setentera es magnífica: colcha de flores desgastada al más puro estilo “Cuéntame”, mueble castellano y el baño, como no, de baldosines verde botella. Decido bajar al restaurante para cenar rápido, dormir y olvidarme de donde estoy y cómo he llegado hasta allí. Durante la cena se acerca a mi mesa un huésped del hotel de origen africano y se dirige a mi en inglés. Con el agotamiento y la mala leche que llevo yo ahora encima, como para practicar inglés…. Me comenta que me ha visto en el aeropuerto; él también está en el hotel por un retraso de Iberia. Me dice que va a esperar en los sillones del hall a que termine de cenar, y así charlaremos unos minutos. Educadamente, le contesto que estoy muy cansada y sólo quiero ir a dormir. Insiste, él también está cansado pero le encanta hablar con la gente y sólo me pide cinco minutos de conversación. Yo también insisto, y añado que tengo que telefonear a mi familia. Él también tiene que llamar a su familia, pero lo hará después de nuestra conversación cuando regrese a su habitación. Por Dios, ¡pero que castigo de hombre! “I DON´T WANT, THANK YOU!!” Parece que comprende el mensaje, aún así se va sonriendo. ¿¿Me estará esperando en el hall de recepción?? Llamo al camarero y le pregunto cómo puedo subir a las habitaciones sin pasar por recepción. Su respuesta es contundente “Pregunte en recepción”. A ver merluzo: ¡¡¡si no quiero pasar por recepción, no me digas que pregunte allí como puedo evitar pasar por delante!!!!! Razono educadamente la respuesta, y sorprendentemente me vuelve a contestar que pregunte cómo hacerlo en recepción. ¿Eres un androide o qué?? Termino de cenar y paso velozmente por recepción. Miro de
reojo y creo que no está, pero no me arriesgo a verificarlo. Por fin llego a la
habitación y duermo para olvidar.
15 January Control de Inseguridad T4Accedo
al control de seguridad de la T4. Odio profundamente este ritual: saco el
portátil de la funda y lo introduzco en una bandeja tipo McDonald. En otra
bandeja aglutino cómo puedo la funda del portátil, el bolso y el abrigo. Y para
colmo lleva a mano el DNI y la tarjeta de embarque. Una vez preparadas las bandejas, las cargo una encima de la otra y me pongo a la cola. Pasan los minutos lentamente y la cola no avanza. Las bandejas me están matando, esto es peor que una clase de body-pump. Una de las pasajeras pasa sin éxito la puerta acompañada de pitidos. Los guardias le hacen un segundo control con el detector tipo pistolita. Esta vez la pasajera sí pasa el control. Por fin, mi turno. Lanzó mis bandejas sobre la cinta corredera. Paso por la puerta de control peatonal cruzando dedos. Atravieso la puerta y…… no suena!!! ¡Genial! Al final de la cinta de bandejas una guardia de seguridad hace saltar la alerta roja. Informa a sus compañeros que he depositado MIS bandejas “una encima de otra”. EMERGENCIA. Me obliga a volver al punto de partida y vocaliza detenidamente que las sitúe “PA-RA-LE-LAS”. Pienso, “tú si que eres lela, Arrgggh!” Cargo de nuevo con las MacDonalds, hago marcha atrás de control peatonal, avisando a los dos guardias de lo sucedido. Coloco de nuevo las bandejas “pa-ra-le-as” con una precisión milimétrica. Paso rápidamente de nuevo por la puerta del control peatonal y PIIIIIIIIIIIIIIII PIIIIIIIIIIIIPIIIIIIIIIIIIII PIIIIIIIIII!!!!! Dios mío!!!! Qué escándalo!!!!! Aquello parece una alarma nuclear. Los dos guardias se ponen en alerta, y ya ni siquiera me hacen el segundo grado de la pistolita. Directamente me comunican que voy a ser cacheada por una compañera de seguridad. ¿Pero es que aquí están todos locos???? ¿Acaso he cogido un arma de destrucción masiva mientras colocaba paralelas las jodidas bandejas???? Durante el cacheo, veo cómo mis pertenencias pasan de nuevo el control y se golpean al final de la línea junto con otras bandejas. Me siento bloqueada, en forma de X sin poder moverme mientras una sargento me magrea. Grito histérica “ESAS BANDEJAS SON TOOODASS MÍASSS!!! Segundo error. Una
vez liberada del cacheo, corro hacía mis bandejas y la Srta. “pa-ra-le-la” como
segundo castigo me hace abrir el portátil. Efectivamente, en mi portátil tengo
documentos que matarían de aburrimiento a toda la tripulación, pero por Dios,
DEJEME ENTRAR YAAAA!!!!! Le abro el portátil como si le vendiera una Biblia o
el retablo de los Diez Mandamientos, mostrándole mi cara más apostólica. Parece
que se queda conforme, y me asiente ligeramente la cabeza dejándome libre...y
segura!!! Amortización ParcialDos desconocidos se conocen en el tren. Él, español de unos sesenta años. Ella, mulata posiblemente dominicana unos veinte años menor que él. El tren llega a Atocha y en la despedida, él le escribe en una nota su teléfono, proponiéndole con actitud ansiosa que le llame algún día. Ella recoge el papel sin mucho entusiasmo y comenta sin mirarle a los ojos que suele tener mala memoria. Los pasajeros nos vamos apelotonando en la puerta, los vamos separando entre sí poca a poco. Se le acaba el tiempo. De repente él lanza un grito y le arroja como argumento de convicción que vive en Plaza Castilla. Realmente es una de las peores escenas de ligoteo que he presenciado. Pero analizando objetivamente la técnica, llego a la conclusión de que se equivocó en la ejecución. Si el capital inmobiliario fuera realmente proporcional al sexapeal, el éxito de la operación hubiera sido informar de la situación actual del préstamo: capital amortizado, capital pendiente y tipo de interés. Pongámonos en el punto de vista de ella. Un desconocido te aúlla desde la otra parte del vagón su referencia catastral y suplica tu llamada. Por la ubicación de la vivienda, estimas el valor del metro cuadrado, le echas unos 70 mts2, una hipoteca a 25 años con un interés de euribor +0,65…… Haces cuentas rápidas mentalmente y….. ¡¡¡¡¡te dan ganas de lanzarte del tren en marcha!!!!! En
la historia real, ella se guardó la nota en su bolsillo y bajó del tren con una
sonrisa de medio lado. Yo bajé las escaleras detrás de ella pensando que este
año sin falta tengo que hacer alguna amortización parcial.
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